ARQUITECTURA DE LOS SESENTA EN LA CIUDAD DE LUGO

3 Edificios como imagen de un nuevo poder.

La ciudad de Lugo en los años sesenta se sumó de manera indirecta a la España de los planes de desarrollo del país. El territorio de la provincia no recibió ningún polo de desarrollo como las provincias de La Coruña y Pontevedra, ello hizo que los lucenses fueran partidarios de emigrar a Madrid, Barcelona y a Europa.

Lugo y su provincia fueron periferia de la periferia, por ello los procesos industriales y demográficos tuvieron una nula influencia, y como consecuencia la nueva arquitectura tuvo poca, casi nula, presencia en la ciudad.

Desde la finalización de la guerra civil el papel de Lugo en el plan económico de la España de la posguerra fue siempre secundario, Lugo a través del ferrocarril aporto mano de obra a las zonas en desarrollo y alimentos para esas mismas zonas.

La ciudad de Lugo centraliza la producción agropecuaria de la provincia, casi la totalidad de las explotaciones minifundistas aportaban su producción a los mayoristas de la capital, quien a su vez clasifica el producto y intermediaban en su transporte a las zonas en desarrollo. Asturias, Madrid, el País Vasco, Barcelona y el Levante recibían, carne, huevos, leche y hortalizas de la provincia.

Las iniciativas para crear una industria transformadora agropecuaria fueron muy destacadas en la escala de la ciudad: dos empresas con apoyos públicos que apostaron por utilizar el excedente de la provincia en la creación de industrias locales de transformación. En el sector cárnico se crearon Frigsa y Abella. Las principales industrias de la ciudad en los años sesenta.


LA NUEVA IMAGEN DEL PODER
La España de los planes de desarrollo utilizó la imagen de una nueva arquitectura para reforzar su presencia en las provincias de manera representativa. Una sociedad como la lucense, de carácter tradicional y conservador, entendía esta nueva arquitectura como la imagen del nuevo poder tecnócrata que emanaba de Madrid.

El nuevo poder utilizaba principalmente tres canales para comunicar su nuevo ideal de "progreso" con la sociedad española, el sindicato, la universidad y el deporte. Ejemplo de esa nueva imagen de la España del desarrollo eran las fiestas deportivas del trabajo de los 1º de mayo.
Cada capital de provincia debía de tener como embajadores del nuevo proyecto de país una nueva casa sindical, una nueva escuela industrial y un polideportivo. 
Mención aparte merece en otro artículo la nueva arquitectura religiosa realizada en esta década en la provincia.

EDIFICO CASA SINDICAL 1962
RODOLFO UCHA DONATE

Situado en la ronda de la muralla el edificio da su frente al monumento romano más significativo de la ciudad. La mejor manera de presentar el nuevo poder era sin duda enfrentándolo con el antiguo. La conservadora sociedad lucense se representa por la muralla, y el edifico "moderno" de los Sindicatos representa la nueva sociedad dinámica del trabajo.

El edificio del año 1962, proyectado por el arquitecto Rodolfo Ucha Donate, fue durante años identificado por la sociedad lucense como lugar del que emanaba el nuevo poder social.

Su forma destacaba por su rotundo volumen prismático, manifiesto rotundo de las nuevas técnicas constructivas del momento, las tres plantas inferiores con voluntad de unificar las cornisas de los edificios colindantes, la longitud del edifico de 36 m. de frente destaca sobre el tradicional parcelario de la ronda, y sus siete plantas de altura sobrepasan la altura de la muralla y de cualquier edificio cercano.

El cuerpo central, se separa de la medianeras y presenta las fachadas laterales con voluntad de torre, la nueva torre del nuevo poder.
El lenguaje utilizado de fachada acristalada se presenta también con la antitesis de la arquitectura masiva propia de la ciudad y que la muralla mejor representaba.

En los años noventa la Xunta de Galicia eligió un cercano emplazamiento a escasos cien metros de este edificio para erigir el edificio representativo del nuevo poder en la ciudad.
La nueva arquitectura de finales del siglo XX, con Andrés Perea como su representante, fue una estrategia elegida por el poder autonómico que recuerda en método y propuesta a la del edificio de Ucha de los años sesenta.

Así, con este nuevo tiempo y esta nueva arquitectura propuesta por la Xunta, al ya viejo edificio de sindicatos fue necesario reconvertirlo "sufriendo" una remodelación radical que consistió en la colocación de un sudario de mortero blanco sobre su maltrecho cuerpo, y que certificó su final como edificio del poder.


PABELLÓN POLIDEPORTIVO
1960
EFRÉN y JOSE LUIS GARCIA FERNÁNDEZ

Otro importante canal que el estado utilizó para transmitir su nueva idea de sociedad fue el deporte, el deporte como manifestación de la nueva sociedad, se potenciaron los nuevos deportes colectivos, el baloncesto, balonmano, el tenis y la gimnasia.

El nuevo lugar de ceremonia de la nueva sociedad requiere de un nuevo templo, para la sociedad de Lugo de los años sesenta, y sobre todo para la juventud de estos años, este edificio representaba la posibilidad de alcanzar sus sueños, a través del deporte y de la arquitectura.

El edificio se presentaba como un nuevo templo o Partenón en las laderas de la ciudad, los ritmos de sus cuatro fachadas recuerdan el lenguaje clásico y permite las referencias cercanas y amables de los ciudadanos. El alarde de su bóveda de cubierta asombró a la sociedad lucense y permitió imaginar nuevos sueños.

El edificio aun hoy en día es utilizado por los deportistas de la ciudad, desde la óptica contemporánea es reconocido como una amable referencia de la historia local.

EDIFICIO DE VIVIENDAS EN C/ GARCIA PORTELA
1958
RAMON VAZQUEZ MOLEZUN

El edifico de promoción pública esta situado en la zona residencial de la ciudad en donde aspiraban a vivir los altos funcionarios o las clases intermediaras del negocio agropecuario. 

El emplazamiento, frente al palacio de justicia y la escuela industrial fue el único intento de reflexión de la nueva vivienda colectiva llevado a cabo en la ciudad.
El maclaje de los tres volúmenes octogonales prismáticos, en los que en cada octágono se desarrollaba el programa de una vivienda de noventa metros.  La singular disposición de las piezas interiores permite apreciar con cariño el proyecto. Sus moradores reconocen después de más de cuarenta años la satisfacción y la identificación con la nueva arquitectura de aquella época.


CARLOS SÁNCHEZ-MONTAÑA
ARQUITECTO

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